El saludo

En una tarde de Julio o tal vez Agosto caminando entre calles conocidas el caminante camina hacia un saludo el que hace tiempo debe, el dia era lluvioso y son casi las 8 de la noche. Ha saludado muchas veces pero luego de algunos acontecimientos tiene ganas de un saludo distinto. El receptor no lo sabe ni lo supo, pero eso no modifica nada.

Existen ocaciones donde no es necesario decir lo que se hace ni que otros lo sepan, simplemente hacer lo que uno cree o siente que debe hacer.

En esta ocacion el caminante golpeo la puerta, saludo se sento un rato y se marcho, todo no duro mas de media hora, era lo que requeria. Solo eso, un saludo.

Luego de eso el caminante volvió a su casa y todo continuó parecido, pero no igual, desde ese momento el caminante entendió que los saludos se dan cuando corresponde, pero mas que nunca cuando se sienten.

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